La valiente decisión de Panasonic que sabe a poco.
Panasonic ha dado un paso verdaderamente significativo este año en lo tocante a la tecnología
de las cámaras digitales con la salida al mercado del sistema Micro Cuatro Tercios.
Desarrollado conjuntamente con Olympus, otro gigante japonés del sector, este sistema va a
permitir la construcción de cámaras compactas en tamaño, versátiles por sus ópticas
intercambiables, y con sensores suficientemente grandes como para garantizar ciertas
“ganancias” en calidad de imagen hasta ahora reservadas a las cámaras Réflex.
Hasta el momento, la primera y única cámara que ha salido al mercado con este sistema es la Panasonic Lumix DMC-G1. Esta elegantísima cámara, ofrecida en tres colores, parece hallarse por tamaño entre una compacta con zoom y una Réflex, o bien como una Panasonic DMC-L10 que hubiese encogido de tamaño.
Cámara de objetivos intercambiables, con una montura nueva, tiene como secreto interior que no dispone de espejo basculante ni pentaprisma (o pentaespejo) para la reflexión de la imagen hacia un visor óptico, reliquia procedente de las cámaras reflex de película. Con estos cambios se permite reducir el tamaño del cuerpo… y el de la misma óptica.
Es ésta una cámara con un “live view” verdadero, muy en el estilo de las cámaras compactas, pero procedente de un sensor Micro Cuatro Tercios (igual en tamaño al Cuatro Tercios estándar), disponiendo del que puede considerarse el mejor visor electrónico montado en una cámara de fotos digital, contando con las ventajas de presentación y modificación de la imagen de la que los visores ópticos carecen hasta el día de hoy. To esto viene acompañado de una buena pantalla trasera de 3″ completamente orientable, algo a lo que ya la marca nos tiene acostumbrados.
Sobre su sistema de Autofocus, de enfoque por contraste, se cuentan maravillas sobre su velocidad y fiabilidad, desacostumbradamente efectivos, que lo acercan sin duda a las prestaciones del autofoco de una Réflex (detección de fase).
Con el EVF y el Autofocus de prestaciones superiores, la G1 está posicionada muy favorablemente para ser considerada una revolucionaria cámara digital “total”, portátil y con buena calidad de imagen.
Pero mi propósito en este artículo no es relatar sus prestaciones, que eso se puede descubrir en cualquier página web seria sobre estos ingenios (www.dpreview.com, www.quesabesde.com, etc…), sino comentar mis impresiones y las expectativas para un fotógrafo aficionado con interés en la experimentación.
Acostumbrado, como estoy, a llevar encima siempre una compacta de zoom (12x), con visor electrónico, pantalla orientable, etc… como es la Canon Powershot S3 IS, estas características teóricas de la G1 me resultan atractivas e interesantes, porque es muy fácil llegar a la ineludible conclusión de que las compactas son cámaras “de compromiso”, donde la calidad de imagen está limitada por las dimensiones del sensor, de la óptica y del cuerpo mismo. Es tan fácil de comprobar como comparar la misma foto hecha con una compacta y con una Réflex del mismo número de Mp., o como intentar hacer una foto nítida de un avión en vuelo al máximo zoom. Con la S3, o con la S5, es imposible obtener una foto decente de un avión bien iluminado a 1/500s o incluso a 1/1000s al zoom máximo de 12x o 15x. Esto se hace con una Réflex y un 400mm y sale perfecta. Cierto que los sistema de Autofocus son completamente diferentes, pero es que incluso el “infinito” manual de una compacta no debe ser un absoluto.
Las compactas, incluso las de alta gama, son cámaras de “andar por casa”, capaces de buenos resultados si las condiciones de luz son de buenas a excelentes, y fotografiando sujetos en un entorno de no más de 25 metros. Quizá a alguno le parecerá excesivamente pesimista, porque está convencido de que su Canon G9 hace unas fotos excelentes, pero es que todavía no hay color en comparación con una buena Réflex en aspectos básicos que definen la calidad y belleza en una fotografía. Cada resultado puede ser muy bueno en relación a la tecnología de la que procede, por eso sigo llevando una compacta de 6Mp aún teniendo una Réflex de 6Mp de las que he extraído no menos de 30.000 fotografías… !de cada una!
En el capítulo de las frustraciones, precio aparte, habría que mencionar que la G1 no dispone aún de la posibilidad de hacer vídeo, algo ya al alcance de las primeras Réflex con “live view” como la Nikon D90, y facultad común a todas las cámaras compactas desde hace una década. Este es un argumento de ventas-no ventas esencial. Pero, por lo visto, también hay que mencionar la eterna y no resuelta pelea de Panasonic con el ruido del sensor con valores de ISO altos, a pesar (!) de tener un sensor bastante mayor que el de las cámaras compactas (con una densidad de sólo 5 Mp/cm2).
Con esto en mente, creo que lo prudente es esperar una versión “madura” de esta misma cámara que gestione mejor el ruido y que incorpore el modo de vídeo (¿HD?)
Tags: Fotografía Digital Panasonic G1 Cutangus
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