SONY da en el blanco con las Alfa A55 y A33 SLT
Esta vez parece que sí, que he encontrado la cámara que, gracias a sus innovaciones tecnológicas, puede sustituír a mi venerable (50.000 fotos en cinco años) Konica-Minolta Dynax 7D. Una cámara con una pantalla de alta resolución, totalmente articulada, con visor electrónico de alta gama donde la ampliación de la zona central permita un ajuste real del enfoque manual (sólo posible con un visor electrónico), y que además haga vídeo de alta resolución.
Lo que páginas tan completas como www.dpreview.com nos dejan entrever de sus características es realmente esperanzador, ya que estos modelos de SONY se alejan no sólo de lo que esta marca ha venido proponiendo, si no de lo que las principales marcas han venido ofreciendo desde que se inauguró la era de la fotografía digital.
El primer cambio notorio vino de la valiente decisión de Panasonic y de Olympus con el Micro Cuatro Tercios Mirrorless. Aunque otras han seguido la tendencia, para mí la Lumix GH-1 permanecía como un icono inalcanzable, tal vez supeditado a la venta de todo mi material fotográfico con montura “A” o Minolta AF (SONY Alpha).
Ya no va a ser necesario cambiar de montura, ni adquirir un adaptador que, en muchos casos, te priva de alguna funcionalidad en los objetivos.
¿Lo mejor? El Autofocus contínuo, rápido y efectivo. El ISO elevado manteniendo una calidad aceptable. La ráfaga rápida con AF activo. El HDR incorporado. La panorámica directa. Por supuesto el vídeo 1080p 60i. Luego el tamaño y el peso menores, algo muy de agradecer cuando se lleva años pegado a la KM con su cuerpo de 800 gramos.
Lo que no necesito (de momento): 16 son demasiados megapíxels para mí. Quisiera una densidad menor de píxels en el sensor, lo que quizá me lleve a preferir la A33 en lugar de la A55. Tampoco necesito el GPS con sus coordenadas, aunque tal vez esto pueda servirme algún día si me pierdo en el bosque. Pero la mayor duración de la batería de la 55 y su ráfaga superior la hacen tentadora.
Lo que no me gustará perder de la KM será sin duda su sólido y magnésico cuerpo, su soberbia ergonomía, la abundancia de controles externos y, por supuesto, el Timelapse.
Con el tiempo, esta resurrección del espejo translúcido quizá sea adaptado por otras marcas; si no, el triunfo anunciado de las Mirrorless se hará sin oposicón. Tal vez surja alguna tecnología mejor, pero eso requerirá también de tiempo. Y, casi seguro, vendrá una SONY A77 que curará los errores infantiles de esta pareja pionera y llevará la fórmula a su madurez.
Para mí será una vuelta de tuerca completa, porque fue en Junio de 2000 cuando adquirí una SONY DSC S-70 como mi primera cámara digital: una década después sigue dándome excelentes fotos.
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